A veces tienes mil ideas. A veces quieres hacerlo todo. Y a veces… no haces nada. No porque no tengas tiempo. No porque te falte motivación. Sino porque no se siente del todo bien aún.
¿Te suena?
He descubierto que, en mi caso, muchas veces hay una razón detrás: quiero hacerlo perfecto.
Y mientras la idea no esté clara en mi cabeza, prefiero no hacer nada. O empiezo, pero no lo termino.
Solo que… eso tampoco ayuda.
Porque la inspiración no llega con el aplazamiento. Y el perfeccionismo rara vez trae satisfacción.
Entre ordenar y posponer
No soy perfecta. Pero me encanta organizar las cosas bien.
A mi manera. A mi ritmo.
Toma mi nuevo apartamento como ejemplo. Voy haciéndolo poco a poco.
¿Mi cocina? Está un 95% terminada. Bueno, quizá aún falta una repisa sobre el frigorífico. O un estante.
Pero por lo demás: ordenada, práctica, bien distribuida.
Los cubiertos están en una gaveta con organizadores a medida.
Mis provisiones en recipientes transparentes, todos con etiquetas. Puedo encontrar lo que necesito incluso a oscuras. Me encanta.
Pero entras en la habitación de invitados… y ves la realidad.
Cajas. Cosas sueltas. Objetos sin lugar fijo.
O el armario junto a mi escritorio, lleno de materiales de arte, libretas, carpetas viejas. Quiero renovarlo — así que solo lo ordeno cuando sé cómo lo haré.
Y siendo sincera: mi impresora no funciona desde hace semanas, porque el cable está debajo de ese montón. No tengo ganas de buscarlo.
"Suficientemente bien" también está bien
Es como un baile. Entre calma y caos. Entre orden y "ya lo haré".
Y voy aprendiendo: no todo tiene que estar hecho a la vez.
A veces, 95% es más que suficiente.
Lo mismo me pasa con el trabajo. Como diseñadora web me gusta el orden: carpetas de clientes, archivos de proyecto, capturas, contenidos. Todo bien guardado.
Pero aún así, a veces se cuela algo. Algo que guardas rápido. En una carpeta que dice “luego”.
Y ese "luego"… acaba bastante lleno.
Pinterest es la excepción. Eso sí que lo tengo en orden.
Hace poco reorganicé todos mis tableros. Porque cuando mi nueva web esté online, quiero hacer más con Pinterest. (Sí, de eso saldrá otro blog.)
Y así me pasa con casi todo lo que uso: YouTube, marcadores, notas, recetas. Una mezcla de estructura y caos. De organizar y soltar.
Organizar – mis consejos (sin perfección)
No soy coach de organización. Pero llevo más de 25 años trabajando con ordenadores.
Y en todo ese tiempo, he aprendido lo que a mí me funciona.
Quizá a ti también te sirva:
1 Usa carpetas principales y subcarpetas claras
Dale a todo un lugar fijo. Mejor que “Proyectos > General” es “Proyectos > Nombre del cliente > Web” – y dentro, carpetas separadas para imágenes, textos, notas.
2 Crea una carpeta temporal
A veces quieres guardar algo rápido. Crea una carpeta “temporal” o “por clasificar” – pero vacíala una vez por semana.
3 Etiquetar sí ayuda
Ya sea en tu cocina o en tu escritorio digital: las etiquetas dan claridad. No tienes que pensar. Lo ves enseguida.
4 Organiza como a ti te funcione
¿Eres visual? Entonces los tableros de Pinterest o carpetas gráficas te irán bien. ¿Prefieres listas? Haz resúmenes claros en Notion, OneNote o Google Docs.
5 Deja espacio para la imperfección
No todo tiene que estar terminado. Y no todo tiene que hacerse ya. Mejor organizar una cosa que quedarte bloqueada en “todo debe estar mejor”.
Para terminar
El orden dentro del caos da paz. Pero querer ordenarlo todo puede ser agotador.
A mí me ayuda ir paso a paso. No todo de golpe.
Y volver siempre a la pregunta: ¿qué importa ahora? Organizar no es un objetivo final.
Es un ritmo. Una manera de hacer espacio. Para claridad. Para creatividad. Para calma.
Y sí… a veces para simplemente no hacer nada.